ARMENIA, Oct 23 (FILAC) – La incorporación de los estándares internacionales sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en el funcionamiento del nuevo Órgano Subsidiario del Convenio sobre la Diversidad Biológica – CDB centró un diálogo convocado por el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe – FILAC, en el marco de la Conferencia de las Partes sobre Biodiversidad COP17.
Representantes indígenas, gobiernos y organismos internacionales analizaron los desafíos para asegurar una participación efectiva de los Pueblos Indígenas en las decisiones globales sobre biodiversidad. El debate se centró en las reglas de funcionamiento del mecanismo creado durante la COP16 y en la aplicación de los estándares internacionales de derechos humanos.

Uno de los principales asuntos abordados fue la definición de las reglas de funcionamiento, conocidas como modus operandi, del Órgano Subsidiario sobre el artículo 8(j) y otras disposiciones del CDB relativas a los Pueblos Indígenas. Los participantes coincidieron en la importancia de establecer procedimientos que permitan traducir el reconocimiento de sus derechos en una participación efectiva y sostenida.
Los estándares internacionales como marco de referencia
Durante la apertura, Darío Mejía Montalvo, Secretario Técnico del FILAC, señaló que los estándares internacionales sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas deben orientar tanto el funcionamiento del nuevo órgano como la implementación de los compromisos mundiales en materia de biodiversidad.
“Nuestro llamado desde el FILAC es que, en todo momento y en todo lugar, los estándares ya logrados sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas sean la guía para la discusión y la implementación, y nos mantengan siempre en la mesa juntos entre los Estados y los Pueblos Indígenas”, afirmó.

La creación del Órgano Subsidiario constituye un cambio en la estructura institucional del CDB, al establecer un espacio permanente dedicado a los asuntos relacionados con los Pueblos Indígenas. Su puesta en funcionamiento, sin embargo, requiere definir procedimientos de participación, mecanismos de seguimiento y responsabilidades para llevar a la práctica los compromisos asumidos por los Estados.
Pablo Innecken, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura – FAO, sostuvo que el programa de trabajo del artículo 8(j) ofrece una oportunidad para incorporar un enfoque de derechos humanos en las políticas internacionales de biodiversidad.
Innecken destacó que los Pueblos Indígenas deben ser reconocidos como titulares de derechos y portadores de conocimientos fundamentales para la conservación de los ecosistemas, y no únicamente como beneficiarios de las políticas públicas.
En ese contexto, planteó que los Derechos de los Pueblos Indígenas deben considerarse de manera transversal en las 23 metas del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, en lugar de limitarse a disposiciones específicas.
Las condiciones para una participación efectiva
La discusión también abordó las condiciones necesarias para garantizar la participación de los Pueblos Indígenas en el nuevo mecanismo, más allá de su reconocimiento en los instrumentos internacionales.
Laura Rodríguez, representante de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, consideró que la creación del Órgano Subsidiario representa un avance institucional, aunque advirtió sobre la importancia de que sus reglas de funcionamiento respeten los estándares internacionales de derechos humanos y reconozcan los sistemas de Gobierno Propio de los Pueblos Indígenas.

Durante el intercambio se señaló que una participación efectiva requiere acceso oportuno a la información, servicios de interpretación, recursos para asistir a las reuniones y procedimientos que permitan incorporar las propuestas indígenas en los procesos de decisión.
Estas condiciones fueron identificadas como elementos necesarios para que los representantes indígenas puedan intervenir en la definición de prioridades y contribuir con sus conocimientos y experiencias en la gestión y protección de la biodiversidad.
Más allá de la consulta
Para las organizaciones indígenas, el nuevo Órgano Subsidiario también representa el resultado de décadas de participación e incidencia en las negociaciones internacionales sobre biodiversidad.
Amadeo Martínez, coordinador del Foro Indígena de Abya Yala – FIAY, señaló que su establecimiento abre la posibilidad de avanzar de los mecanismos de consulta hacia formas de participación con mayor capacidad de incidencia en las decisiones.
Entre las prioridades mencionó el acceso directo al financiamiento, la elaboración de indicadores que incorporen los derechos humanos y el fortalecimiento de las medidas de protección de los conocimientos indígenas frente a la biopiratería.

Martínez sostuvo que el modus operandi debe ajustarse a los estándares internacionales sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y contar con recursos y compromisos concretos de los Estados.
También destacó la importancia de reconocer la autonomía territorial y el Consentimiento Libre, Previo e Informado como principios fundamentales en las políticas de conservación y uso sostenible de la biodiversidad.
Los derechos territoriales en la agenda de biodiversidad
El reconocimiento de los territorios de los Pueblos Indígenas ocupó un lugar central en el diálogo, particularmente por su relación con el ejercicio de los derechos y la conservación de los ecosistemas.
Ramiro Batzin, coordinador del Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad – FIIB, recordó que el reconocimiento de los Derechos de los Pueblos Indígenas dentro del CDB ha evolucionado a lo largo de las últimas décadas, aunque persisten desafíos para su aplicación.
Batzin destacó los avances incorporados en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y señaló que su implementación requiere fortalecer las disposiciones relacionadas con los territorios indígenas.
“Hoy esperamos que se discutan las guías sobre el tema de territorios indígenas, porque la base de nuestros derechos como Pueblos Indígenas está en el territorio”, afirmó.
Según el representante del FIIB, las directrices sobre territorios indígenas constituyen un componente relevante para garantizar el ejercicio de los derechos y fortalecer la contribución de los Pueblos Indígenas a las metas internacionales de biodiversidad.
El papel de las mujeres indígenas y los sistemas propios de monitoreo
La participación de las mujeres indígenas y el reconocimiento de sus aportes a la conservación también formaron parte de las discusiones.
Edith Bastidas, representante de la Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad de América Latina y el Caribe – REMIB, consideró que el nuevo mecanismo puede contribuir a fortalecer la aplicación de los estándares internacionales de derechos humanos, especialmente en materia de derechos territoriales, Consentimiento Libre, Previo e Informado y participación en los procesos de decisión.

Bastidas destacó, además, la importancia de incorporar los sistemas de conocimientos propios de monitoreo en la evaluación de los avances del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.
A partir de experiencias desarrolladas en Colombia, explicó que estos sistemas pueden aportar información y criterios propios para evaluar el cumplimiento de los compromisos internacionales, desde la perspectiva de los Pueblos Indígenas y sus formas de relación con los territorios.
El desafío de convertir los compromisos en decisiones
Q’apaj Conde, representante de la Secretaría Ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, identificó la definición del modus operandi como uno de los principales desafíos de la COP17.
Señaló que las reglas de funcionamiento deberán establecer las bases institucionales para garantizar la participación plena y efectiva de los Pueblos Indígenas en el trabajo del nuevo órgano.
Por su parte, Aluki Kotierk, presidenta del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, recordó que los espacios de participación de los Pueblos Indígenas en el sistema internacional son el resultado de décadas de reivindicaciones y negociaciones.

Kotierk subrayó que el Órgano Subsidiario debe contribuir al reconocimiento de los derechos, los territorios, las instituciones y los mecanismos propios de organización de los Pueblos Indígenas, de conformidad con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y otros estándares internacionales de derechos humanos.
El encuentro concluyó con un énfasis en la necesidad de dotar al nuevo órgano de reglas claras, recursos adecuados y mecanismos que permitan dar seguimiento a las decisiones adoptadas.
Aunque su creación representa un avance en la estructura del Convenio sobre la Diversidad Biológica, su alcance dependerá de cómo se definan y apliquen sus procedimientos de funcionamiento, así como de la capacidad de los Estados y las instituciones involucradas para garantizar que los Pueblos Indígenas participen de manera efectiva en las decisiones que afectan sus derechos, territorios y conocimientos.


