SURINAM, OCT 15 (FILAC) – En Palumeu, una aldea indígena del sur de Surinam, mujeres y jóvenes de los Pueblos Trio (Tiriyó) y Wayana impulsan una iniciativa para mejorar el acceso al agua mediante un sistema de recolección y almacenamiento de lluvia. La propuesta responde a una necesidad prioritaria de las familias y busca fortalecer la gestión de sus recursos naturales y su propio desarrollo.
Llegar a Palumeu requiere transporte aéreo. Su aislamiento geográfico, en el distrito de Sipaliwini, plantea importantes desafíos para acceder a servicios básicos y construir infraestructura adecuada a las condiciones del territorio. En este contexto, disponer de agua en condiciones seguras constituye una necesidad fundamental para la salud, la alimentación y el bienestar de sus habitantes.
Ante la falta de infraestructura adecuada, las familias recurren al agua del río sin tratamiento y a la recolección de lluvia, cuyo almacenamiento no siempre ofrece condiciones seguras. Esta situación puede afectar la salud y el bienestar de la población y limitar las posibilidades de mantener una producción agrícola suficiente para el consumo familiar.

Frente a esta realidad, la Fundación Akuri Suriname —constituida legalmente en 2025 por mujeres y líderes indígenas bajo los principios de igualdad, interculturalidad, transparencia y protección de los derechos de los Pueblos Indígenas— promueve un sistema comunitario de recolección y almacenamiento de agua de lluvia para contribuir a mejorar las condiciones de vida en Palumeu.
Esta iniciativa forma parte de la implementación de la subvención “Gestora de fondos para la autogestión de iniciativas territoriales en gobernanza forestal lideradas por mujeres y jóvenes en la Amazonía” entre FILAC y Expertise France, en el marco del programa Amazonía+, financiado por la Unión Europea e implementado por la Agencia Italiana para la Cooperación al Desarrollo – AICS, la Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas – FIAP y Expertise France, quien brinda además asistencia técnica.
Una solución construida desde las prioridades de la aldea
La iniciativa tiene su origen en las conversaciones que AKURI sostuvo con la junta de la aldea en enero de 2025. En ese intercambio, las autoridades tradicionales identificaron el acceso al agua potable segura como una de las principales prioridades de Palumeu. A partir de esta prioridad, la organización comenzó a desarrollar una propuesta para mejorar el abastecimiento.
El proceso de consulta continuó en febrero de 2026, cuando el equipo se trasladó a la comunidad para presentar la intervención, dialogar con representantes de la junta de la aldea y evaluar las posibilidades técnicas disponibles. La presentación se realizó en la lengua Sranan Tongo, con interpretación al idioma trio, para facilitar la comprensión de la propuesta y la participación informada de los representantes indígenas.

Durante la visita, integrantes de la junta de la aldea participaron en las conversaciones y contribuyeron a identificar posibles lugares para explorar fuentes de agua subterránea. El jefe de la aldea participó posteriormente en las consultas sobre las alternativas disponibles.
Este proceso permitió reconocer que una solución técnicamente posible no necesariamente es la más adecuada para las condiciones de Palumeu. La distancia, las dificultades de transporte y la disponibilidad de repuestos y asistencia especializada son factores que deben considerarse para garantizar que una infraestructura pueda mantenerse en funcionamiento a largo plazo.
La experiencia de la comunidad y el conocimiento de sus autoridades tradicionales se convirtieron, así, en elementos centrales para orientar las decisiones.
Cuando la evaluación técnica exige cambiar de camino
La propuesta inicial contemplaba la instalación de bombas manuales para extraer agua subterránea. Antes de avanzar con esa alternativa, AKURI coordinó una evaluación técnica para determinar si existía una fuente adecuada que permitiera abastecer el sistema.
Los días 9 y 10 de marzo de 2026 se realizaron dos perforaciones exploratorias en lugares seleccionados con apoyo de la junta de la aldea y del consultor técnico. Los sondeos alcanzaron aproximadamente cuatro y tres metros de profundidad, respectivamente, pero ninguno identificó una capa de arena acuífera que permitiera garantizar un suministro confiable mediante las bombas manuales propuestas.

Los resultados no demostraron que no exista agua subterránea en toda la zona de Palumeu. Sin embargo, sí evidenciaron que las ubicaciones investigadas no ofrecían las condiciones necesarias para continuar con la propuesta inicial sin estudios más profundos, equipos especializados y mayores recursos económicos.
Ante estos hallazgos, se consideró evaluar la captación y filtración del agua superficial del río cercano. Esta alternativa también planteaba dificultades: requería bombas, filtros, limpieza regular y mantenimiento técnico, recursos cuyo traslado y mantenimiento podían resultar complejos y costosos en una comunidad accesible principalmente por vía aérea.
La búsqueda de una solución llevó entonces a considerar una experiencia que ya formaba parte de la vida cotidiana de Palumeu: la recolección de agua de lluvia. Dos o tres hogares de la comunidad utilizaban sistemas sencillos de captación y la escuela local contaba con un tanque de almacenamiento que seguía en funcionamiento.
Esta experiencia demostró que la recolección de agua de lluvia era una alternativa conocida por las familias y potencialmente más manejable en las condiciones del territorio.
Tras analizar las posibilidades, AKURI y las autoridades tradicionales acordaron modificar la intervención. El 24 de junio de 2026, las autoridades tradicionales de Palumeu confirmaron formalmente su apoyo a la sustitución de la propuesta original de bomba manual y filtración de agua por un sistema comunitario de recolección y almacenamiento de agua de lluvia.

El cambio no significó abandonar el objetivo inicial, sino adaptar los medios para alcanzarlo: mejorar el acceso al agua mediante una solución que responda a las condiciones reales de la aldea.
Infraestructura adaptada al territorio
La iniciativa contempla instalar un sistema comunitario de recolección y almacenamiento de agua de lluvia en una zona céntrica de Palumeu, elegida de común acuerdo con la junta de la aldea para facilitar su acceso a la población.
El diseño técnico incluye dos depósitos de polietileno de aproximadamente 225 galones cada uno, una estructura de soporte metálica galvanizada, una cubierta de alrededor de seis por cuatro metros, canaletas, tuberías, filtros de entrada, válvulas y otros accesorios. También prevé una base de hormigón armado para sostener la infraestructura.
El sistema está concebido para captar el agua de lluvia desde la cubierta y conducirla hacia los depósitos de almacenamiento, incorporando componentes que ayuden a retener hojas y otros residuos antes de que el agua ingrese a los tanques.
Su construcción requiere una planificación logística específica. Los materiales deben prepararse en Paramaribo, trasladarse por tierra hasta el aeropuerto y transportarse por vía aérea hasta Palumeu. El tamaño y el peso de los componentes hacen necesario coordinar cuidadosamente el embalaje, la carga y el traslado, además de organizar los trabajos de construcción e instalación en la comunidad.

Para esta tarea se seleccionó a Koendjbiharie Constructie Bedrijf, con quien AKURI firmó una orden de trabajo el 27 de julio de 2026. La implementación se desarrolla por etapas. Según el último informe disponible, los trabajos de preparación de materiales y componentes se realizan en Paramaribo, mientras que el transporte a Palumeu, la instalación, las pruebas técnicas y la entrega formal permanecen pendientes.
Una vez concluida, la infraestructura permitirá ampliar la capacidad comunitaria de almacenamiento de agua de lluvia. Su funcionamiento efectivo y la seguridad del agua para los distintos usos dependerán también de las condiciones de captación, el mantenimiento y las medidas de manejo adecuadas.
Fortalecer capacidades para cuidar el territorio
La iniciativa también contempló actividades de formación en gestión de proyectos, planificación financiera, movilización de recursos, gobernanza con perspectiva de género y rendición de cuentas. También propone mejorar los procedimientos internos y digitalizar los registros administrativos y los sistemas de seguimiento de las actividades.
Otro componente previsto es la capacitación en Sistemas de Información Geográfica (SIG), herramientas que pueden contribuir al monitoreo forestal y a la gestión de información territorial. El fortalecimiento de estas habilidades busca ampliar las capacidades técnicas de la organización y facilitar la transferencia de conocimientos a las comunidades.
La propuesta también considera la formación en marcos legales, resolución de conflictos y gestión de los recursos naturales y la gobernanza del agua. A través de estos procesos, Akuri busca consolidar una estructura organizativa capaz de acompañar iniciativas de los Pueblos Indígenas y promover una participación más activa de las mujeres y los jóvenes en los espacios de decisión.
El aprendizaje, desde esta perspectiva, no termina en la capacitación del personal. La intención es que los conocimientos adquiridos puedan compartirse con los Pueblos Indígenas y contribuir a fortalecer sus propias capacidades de gestión.


