COLOMBIA, Oct 8 (FILAC) – En el Pueblo Indígena Nonuya de Peña Roja, ubicado en el Amazonas colombiano, las mujeres asumieron un papel protagónico en la protección de los bosques, la transmisión de saberes ancestrales y el fortalecimiento de la gestión ambiental mediante la implementación de la iniciativa “Ka+r+na jinichitya momwi” (Mujeres Nonuyas sembrando conocimiento para cuidar el territorio).
La iniciativa representó un esfuerzo colectivo para consolidar la autonomía de las mujeres indígenas y fortalecer los mecanismos comunitarios de manejo forestal desde una visión propia del territorio, fue impulsado por la comunidad indígena Nonuya de Peña Roja, perteneciente al resguardo indígena Nonuya de Villazul, y respondió a una larga historia de resistencia cultural y territorial.
Las mujeres de la comunidad reconocieron la necesidad de fortalecer su participación en los procesos de Gobierno Propio, visibilizar sus conocimientos tradicionales y garantizar que las nuevas generaciones continuaran protegiendo el territorio amazónico desde los principios de la cultura Nonuya.

Esta actividad forma parte de la implementación de la subvención “Gestora de fondos para la autogestión de iniciativas territoriales en gobernanza forestal lideradas por mujeres y jóvenes en la Amazonía” entre FILAC y Expertise France, en el marco del programa Amazonía+, financiado por la Unión Europea e implementado por la Agencia Italiana para la Cooperación al Desarrollo – AICS, la Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas – FIAP y Expertise France, quien brinda además asistencia técnica.
Recuperar el bosque desde el conocimiento ancestral
La propuesta tuvo como objetivo fortalecer la gestión ambiental y la autonomía de las mujeres del Pueblo Nonuya mediante una estrategia comunitaria de manejo forestal y enriquecimiento de bosques secundarios. Para ello, se promovió un sistema de monitoreo biocultural que permitió investigar, proteger y dar seguimiento a especies forestales de alto valor cultural y ecológico.
Uno de los principales resultados fue la implementación de un proceso de enriquecimiento forestal que contempló la siembra de 500 plantas maderables pertenecientes a siete especies nativas seleccionadas por la comunidad. Estas especies fueron reintroducidas en bosques secundarios, áreas de reserva y zonas cercanas a la comunidad con el propósito de fortalecer la seguridad cultural y ambiental del territorio.

La estrategia se sustentó en acuerdos comunitarios de conservación y manejo forestal liderados por mujeres, quienes coordinaron la selección de especies, la recolección de plántulas y la definición de medidas para garantizar la protección de los árboles sembrados. Además, niños y jóvenes participaron activamente adoptando árboles y convirtiéndose en guardianes de su crecimiento y cuidado.
Mujeres fortalecidas para la toma de decisiones
Otro de los logros significativos de la iniciativa fue el fortalecimiento de las capacidades de liderazgo de las mujeres indígenas. Más de 25 mujeres participaron en procesos de formación sobre derechos ambientales, gestión forestal, administración comunitaria y gestión de proyectos, consolidando su participación en la toma de decisiones relacionadas con el manejo del territorio.

A través de talleres y espacios de diálogo, las participantes profundizaron en temas relacionados con los Derechos de los Pueblos Indígenas, la protección de la Amazonía, la participación política de las mujeres y los mecanismos de gestión ambiental reconocidos por la legislación colombiana y los instrumentos internacionales.
Como resultado de este proceso, se conformó un Comité de Gobernanza Forestal de Mujeres, encargado de liderar acciones relacionadas con el manejo de semillas, la conservación de especies forestales y la implementación de estrategias comunitarias para el cuidado de los bosques.
Monitoreo biocultural para proteger la vida del bosque
La iniciativa también fortaleció las capacidades comunitarias para el monitoreo biocultural y el manejo forestal sostenible. Las mujeres, junto con autoridades tradicionales y líderes comunitarios, diseñaron un sistema propio de seguimiento para observar el crecimiento de las especies sembradas y documentar su adaptación a los ciclos ecológicos del territorio.

Este proceso incorporó conocimientos tradicionales relacionados con el calendario ecológico, las fases lunares, las épocas de lluvia y verano, así como prácticas ancestrales de manejo forestal. Además, se desarrolló una investigación propia sobre las siete especies seleccionadas, registrando información sobre sus usos, valor cultural y formas tradicionales de conservación.
El monitoreo comunitario permitió generar información valiosa para la gestión del territorio y fortalecer la capacidad de la comunidad para tomar decisiones basadas tanto en conocimientos tradicionales como en observaciones sistemáticas del entorno natural.
La memoria cultural como herramienta de conservación
Uno de los componentes más innovadores de la iniciativa fue la apuesta por fortalecer la memoria cultural y la transmisión intergeneracional de saberes. Para ello, se promovieron encuentros comunitarios denominados “Pensando con la Selva”, espacios donde abuelos, abuelas, mujeres, jóvenes, niñas y niños compartieron conocimientos relacionados con las especies forestales, el manejo tradicional del territorio y la historia del pueblo Nonuya.

La iniciativa también impulsó la elaboración de materiales pedagógicos bilingües, juegos y fichas didácticas que integraron conocimientos ecológicos y saberes ancestrales. Estas herramientas fortalecieron los procesos educativos comunitarios y contribuyeron a preservar la identidad cultural para las futuras generaciones.
Una inversión para el futuro del territorio
La iniciativa benefició directamente a 25 familias del resguardo e impactó de manera indirecta a todas las familias que habitan el territorio del Pueblos Indígena.
Más allá de las cifras, la experiencia dejó capacidades instaladas para la gestión forestal comunitaria, fortaleció el liderazgo de las mujeres indígenas y consolidó mecanismos propios para la protección de los bosques amazónicos.

La experiencia de Peña Roja demostró que la conservación de la Amazonía no depende únicamente de acciones ambientales, sino también del fortalecimiento de la cultura, la memoria y la participación de quienes históricamente han cuidado el territorio. A través de esta iniciativa, las mujeres Nonuya reafirmaron que la gestión forestal se construye desde el conocimiento, la organización comunitaria y el compromiso colectivo con la vida del bosque.


