COLOMBIA, JUL 09 (FILAC) – “Los Pueblos Indígenas son, sin duda, los guardianes de la casa común. Sin embargo, a pesar de esta contribución fundamental a la estabilidad climática global, recibimos menos del 1% de los fondos mundiales destinados al clima”, afirmó Gasparini Kaingang, Presidente del Consejo Directivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe – FILAC.
La declaración fue realizada durante su participación en el panel “Financiamiento climático con justicia territorial: voces y experiencias locales y comunitarias”, desarrollado en el marco del encuentro de alto nivel 2030+ Finanzas para la Vida, realizado en Bogotá, Colombia. El espacio reunió a representantes de gobiernos, organismos internacionales y sociedad civil para analizar los desafíos y las oportunidades de construir mecanismos de financiamiento climático con enfoque territorial y de derechos.
Durante su intervención, el presidente del FILAC subrayó que los territorios de los Pueblos Indígenas desempeñan un papel importante en la conservación de la biodiversidad, la mitigación del cambio climático y la protección de ecosistemas esenciales para el planeta. No obstante, advirtió que los Pueblos Indígenas continúan enfrentando profundas barreras para acceder a los recursos destinados a la acción climática.
“Esta brecha no es un accidente. Es el reflejo de una arquitectura financiera internacional que ha sido diseñada sin nuestra participación y que, en muchos casos, nos excluye sistemáticamente”, dijo.
Asimismo, explicó que, mientras gran parte de los recursos climáticos continúa canalizándose a través de grandes fondos e intermediarios, los Pueblos Indígenas que se encuentran en la primera línea de la crisis climática siguen sin contar con mecanismos adecuados para acceder de manera directa a ese financiamiento.

“Tenemos evidencia de que cuando los recursos llegan directamente a los territorios, los resultados son transformadores”, señaló.
En ese contexto, destacó que el FILAC ha documentado experiencias que demuestran que el financiamiento directo a los gobiernos territoriales indígenas fortalece el Gobierno Propio, contribuye a la conservación de la biodiversidad y mejora las capacidades de adaptación y respuesta frente al cambio climático.
Kaingang añadió que el FILAC impulsa mecanismos financieros que reconocen a los Pueblos Indígenas como sujetos colectivos de derechos y autoridades territoriales, dejando atrás enfoques que los consideran únicamente beneficiarios o actores consultivos dentro de los procesos de financiamiento climático.
En esa misma línea, enfatizó la necesidad de garantizar el derecho al consentimiento libre, previo e informado en todos los proyectos que puedan afectar sus territorios, particularmente aquellos relacionados con la transición energética y la extracción de minerales críticos.
Durante el diálogo, también compartió los avances impulsados por FILAC para fortalecer la participación de los Pueblos Indígenas en espacios regionales e internacionales, promover el diálogo y acompañar procesos orientados al fortalecimiento de capacidades organizativas, técnicas y financieras de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe.
Como parte de las recomendaciones presentadas, propuso avanzar hacia mecanismos de financiamiento directo para LOS Gobiernos Propios; establecer estándares vinculantes que garanticen el consentimiento libre, previo e informado; fortalecer las capacidades para la gestión de recursos; reconocer y visibilizar el papel de las mujeres indígenas como guardianas de la biodiversidad; e incorporar un enfoque de derechos humanos en todos los instrumentos de financiamiento climático.
“Los Pueblos Indígenas no son víctimas pasivas de la crisis climática. Son portadores de soluciones ancestrales y contemporáneas. Han cuidado la biodiversidad durante milenios y continúan haciéndolo, a pesar de las adversidades”, concluyó.


