BOLIVIA, AGO 27 (FILAC) – En la Amazonía boliviana, el pescado y el agua son parte esencial de la alimentación, la economía y la vida cotidiana de los Pueblos Indígenas. Determinar la presencia de mercurio y otros metales pesados en estos recursos es, por ello, fundamental para identificar posibles riesgos, fortalecer las medidas de prevención y proteger la salud de las comunidades.
Con este propósito, el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe – FILAC, en coordinación con el Ministerio de Salud y Deportes y el Instituto Nacional de Salud Ocupacional – INSO, realizó una jornada de toma de muestras de peces, agua y cabello en las comunidades de Carmen Florida y Eyiyoquibo, ubicadas en los municipios de Rurrenabaque, departamento del Beni, y San Buenaventura, departamento de La Paz, respectivamente.

Las muestras fueron recolectadas entre el 11 y el 13 de agosto y serán sometidas a análisis para determinar la posible presencia y concentración de mercurio y otros metales pesados asociados a la actividad minera. Los resultados permitirán generar información actualizada para evaluar riesgos de exposición y orientar acciones de prevención, vigilancia y atención en las comunidades amazónicas.
La intervención forma parte del Plan de Intervención en la Amazonía para la Reducción de la Intoxicación por Mercurio y otros Metales Pesados, articulado con el Plan Estratégico para la Vigilancia y Atención Integral de la Contaminación por Mercurio y Metales Pesados vinculados a la minería.
El pescado, alimento esencial para las comunidades amazónicas
Uno de los componentes centrales de la jornada fue la toma de muestras de siete tipos de peces, bagre, surubí, sábalo, palometa, cachorro, blanquillo y tambaquí, debido a la importancia que tienen en la dieta de los Pueblos Indígenas amazónicos y a que su análisis puede aportar información relevante sobre posibles vías de exposición al mercurio.
En Eyiyoquibo, las familias explicaron que el pescado constituye uno de los principales alimentos de su dieta cotidiana. Esteban, autoridad del Pueblo Ese Ejja en la comunidad, señaló que allí viven más de 300 personas y que especies como el sábalo, pacú, pintado y bagre se encuentran entre las más consumidas.

“Nosotros comemos comúnmente peces”, relató. Explicó que el pescado suele acompañarse con plátano y arroz, mientras que el consumo de carne, pollo y huevos es menos frecuente.
En los últimos años, sin embargo, la posibilidad de que los peces estén contaminados con mercurio ha generado preocupación entre las familias. Por ello, Esteban destacó la importancia de conocer los resultados de los nuevos análisis y establecer qué especies podrían presentar mayores concentraciones del metal.
Estudios previos identificaron diferencias entre especies
Los nuevos análisis se realizan en un contexto marcado por investigaciones previas que han advertido diferencias en las concentraciones de mercurio entre las especies consumidas en la región.
Una investigación realizada en 2024 por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), con apoyo de WCS Bolivia, estudió diez especies de pescado consumidas en el municipio de Rurrenabaque, situado a orillas del río Beni y próximo al Parque Nacional Madidi. El trabajo evaluó tanto el aporte nutricional de los peces como los posibles riesgos asociados a la presencia de mercurio.

El estudio analizó la composición nutricional, el contenido de minerales, los perfiles de ácidos grasos y las concentraciones totales de mercurio en paiche, yatorama, blanquillo, tambaquí, pacú, corvina, sábalo, surubí, pantalón y bagre.
Según los resultados de esa investigación, el paiche, yatorama, tambaquí, pacú y sábalo presentaron concentraciones de mercurio inferiores a 0,5 partes por millón (ppm). El bagre, pantalón, surubí y corvina registraron valores superiores a 0,5 ppm, mientras que el blanquillo presentó las concentraciones más elevadas, por encima de 1 ppm.

Estos antecedentes refuerzan la necesidad de mantener un monitoreo periódico de las especies que forman parte de la alimentación de las comunidades indígenas amazónicas, particularmente en zonas potencialmente afectadas por actividades mineras.
El agua, otra vía bajo vigilancia
La intervención también incluyó la recolección de muestras de agua en Carmen Florida y Eyiyoquibo. Para ello se consideraron distintas fuentes de abastecimiento, entre ellas nacientes, aguas superficiales y manantiales, con el objetivo de identificar la posible presencia de contaminantes asociados a la actividad minera.
El muestreo contó con la colaboración de EPSAS. En Eyiyoquibo se tomó, además, una muestra de un tanque que abastece de agua a cinco comunidades de la zona.

Marianela Zurita Kete, concejala de Rurrenabaque y dirigente indígena, señaló que la protección de las fuentes de agua constituye una preocupación central para las comunidades. En ese contexto, explicó que Carmen Florida ha planteado observaciones a un proyecto de ley relacionado con la protección de fuentes de agua y microcuencas, al considerar que el proceso no habría incluido la consulta previa a los Pueblos Indígenas.
“No estamos en contra de la creación del fondo de agua, estamos en contra del proceso, atropellando nuestras normas, nuestras leyes”, afirmó Zurita.

La dirigente sostuvo que las comunidades deben participar en las decisiones que involucren sus territorios y fuentes de agua, especialmente cuando estas puedan tener efectos sobre sus medios de vida y recursos naturales.
Muestras de cabello para medir la exposición en las personas
Además de peces y agua, la jornada incorporó la toma de muestras de cabello para determinar la presencia y los niveles de mercurio en las personas. En total, se recolectaron 24 muestras en la población Tacana de Carmen Florida y 58 en la comunidad Ese Ejja de Eyiyoquibo.

Para Esteban, los resultados serán fundamentales para conocer la situación de la población y determinar qué medidas deberán adoptarse a partir de la evidencia obtenida.
“Dicen que estamos contaminados, pero hay que ver qué resultado va a llegar”, manifestó, al referirse a la expectativa de la comunidad frente a los análisis.

El dirigente recordó que estudios anteriores generaron preocupación entre las familias y expresó su expectativa de que los nuevos análisis permitan establecer la situación actual y contribuir a prevenir mayores niveles de exposición, especialmente aquellos que pudieran estar relacionados con el consumo frecuente de pescado.
Comunidades y autoridades piden mantener la vigilancia
Las concejalas de Rurrenabaque Marianela Zurita Kete y Diana Katerine Flores coincidieron en la necesidad de dar continuidad al monitoreo del mercurio en las poblaciones amazónicas y convertir los resultados científicos en medidas concretas de prevención y protección.
Zurita recordó que en 2024 se realizaron estudios sobre la presencia del metal en personas de la zona y consideró necesario comparar esos antecedentes con los nuevos resultados para conocer la evolución de la situación.

Según explicó, las comunidades perciben los impactos de las actividades mineras desarrolladas en las cabeceras del río Beni, pese a que esas operaciones se encuentran fuera de sus territorios.
“Muchas veces se dice acá que las comunidades indígenas son culpables por el trabajo de minería, pero, sin embargo, somos los que estamos sufriendo el trabajo que se realiza en las cabeceras y eso escapa a nuestras manos porque no están dentro de nuestro territorio”, afirmó.
Zurita manifestó especial preocupación por el Pueblo Ese Ejja, debido al peso que tiene el pescado en su alimentación. “Todos los días ellos comen el pescado”, señaló al destacar la necesidad de conocer los niveles de exposición al mercurio y contar con información que permita adoptar medidas preventivas.
Flores, por su parte, explicó que las autoridades municipales acompañaron la jornada para conocer directamente la situación de las comunidades y recoger información sobre los posibles impactos de la contaminación.

“Estamos como autoridades justamente acá para escuchar el daño que causa el mercurio en las comunidades y adjuntar nuestro informe a la comisión para que pueda haber una ley y socializarla con varios sectores”, afirmó.
Ambas autoridades informaron que desde el Concejo Municipal se trabaja en una propuesta para declarar a Rurrenabaque agroecológico y libre de contaminación minera, con el objetivo de contribuir a la protección de los ríos, los recursos naturales, la salud de la población y la vocación turística del municipio.
Información para proteger la salud y los territorios
La toma simultánea de muestras de peces, agua y cabello permitirá observar distintas dimensiones de un mismo problema: la posible presencia de contaminantes en el ambiente, su incorporación a alimentos de consumo cotidiano y la exposición de las personas.

Para las comunidades y autoridades locales, los resultados serán fundamentales no solo para conocer la situación actual, sino también para orientar medidas de prevención, atención y protección de los territorios amazónicos.
La articulación entre instituciones del Estado Plurinacional de Bolivia, FILAC y las organizaciones indígenas busca fortalecer los mecanismos de vigilancia y generar evidencia que contribuya a la toma de decisiones frente a los riesgos asociados al mercurio y otros metales pesados.

En una región donde el río y el pescado sostienen buena parte de la vida comunitaria, disponer de información científica oportuna es también una herramienta para proteger la salud, garantizar el ejercicio de derechos y fortalecer la capacidad de los Pueblos Indígenas para participar en las decisiones que afectan sus territorios.


