BRASIL, Jul 11 (FILAC) – En un momento decisivo para la acción climática global, mujeres y juventudes indígenas realizaron un espacio de diálogo y articulación política que marca un paso rumbo a la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático – COP30, que se celebrará en Belém, Brasil, en 2025.
El encuentro, desarrollado en el marco de la IV Marcha de las Mujeres Indígenas y la I Conferencia Nacional de Mujeres Indígenas de Brasil, reunió lideresas indígenas para debatir propuestas sobre justicia climática, gestión territorial, salud, educación y protección de los derechos colectivos. Este proceso permitió posicionar las voces de las mujeres indígenas como actoras fundamentales para enfrentar la crisis climática y construir soluciones sostenibles desde los conocimientos ancestrales.

La participación de la Organización de los Pueblos Indígenas Apurinã y Jamamadi – OPIAJ fortaleció este espacio de intercambio, donde se compartieron experiencias, desafíos y propuestas para garantizar la protección de los territorios indígenas, considerados una de las principales barreras frente al avance de la deforestación y la degradación ambiental.
Este diálogo se conecta con la agenda impulsada por el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe – FILAC, que promueve la participación efectiva de los Pueblos Indígenas en los procesos internacionales sobre cambio climático. En ese marco, la próxima Cumbre de Mujeres y Juventudes Indígenas para la COP30 representa una plataforma clave para amplificar las propuestas construidas desde los territorios y fortalecer la incidencia de los Pueblos Indígenas en las negociaciones climáticas globales.
El encuentro es organizado por FILAC, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas – FIMI, la Articulación Nacional de Mujeres Indígenas Guerreras de la Ancestralidad – ANMIGA y el Fondo Pawanka, espera reunir a más de 200 representantes de las siete regiones socioculturales del mundo: África, Ártico, Asia, América (Central, del Sur y el Caribe), Europa Oriental y la Federación Rusa, Asia Central y Transcaucasia, América del Norte y el Pacífico.

Entre las principales prioridades identificadas durante este proceso destacan la defensa de los territorios indígenas, la implementación de mecanismos de justicia climática con participación efectiva de mujeres y juventudes, el fortalecimiento de las brigadas indígenas de protección ambiental, la seguridad hídrica, la transición energética justa y el reconocimiento de los conocimientos tradicionales como soluciones indispensables frente a la emergencia climática.
Las lideresas participantes coincidieron en que la COP30 debe constituirse en un espacio donde las propuestas de los Pueblos Indígenas sean escuchadas y asumidas como compromisos concretos por los Estados y la comunidad internacional. Asimismo, reafirmaron que la protección de los territorios indígenas es una condición esencial para la conservación de los ecosistemas y la continuidad de la vida en el planeta.
Con este diálogo preparatorio, mujeres y juventudes indígenas consolidan una agenda común que busca llegar fortalecida a la COP30, llevando la voz de los territorios al centro de las decisiones climáticas globales y reafirmando que no habrá soluciones efectivas a la crisis climática sin la participación plena y efectiva de los Pueblos Indígenas.


